sábado, 22 de marzo de 2008

Fundación Arco Iris


En esta carta, quisiera referirme a lo que fue mi trabajo en la fundación Arco Iris.
Mi nombre es Alejandro Zamora, me desempeño como escultor de piedra, he ejecutado algunos proyectos y todos caben siempre, dentro de una temática social. La virtud de mi trabajo artístico, está en el enfoque personal que imprimo al querer reflejarme, en nuestro entorno; Ya sea, representando a grupos de individuos que viven y luchan en torno a sus ideales, como también grupos de personas venidos de algunas organizaciones civiles que se desarrollan en la comuna de Recoleta.





A principios del año 2004 presente mi trabajo a la fundación Arco Iris. Específicamente a Eduardo Herrera, uno de sus directores, quien apoyo con mucho entusiasmo el desarrollo de este proyecto en todo su proceso. La idea, fue crear un taller de piedra, el cual proporcionara un oficio a personas con discapacidad mental. (esquizofrenia). El taller mantenía las herramientas necesarias, para un proceso productivo que duró un año.
Con 5 integrantes se conformo el taller de escultura en piedra, donde trabajaron en la confección de esculturas, fuentes de agua para pájaros, porta inciensos, platos piedras, runas y soportes para inciensos.
En la época de navidad, también se construyeron esculturas, las cuales fueron compradas para regalos especiales por la propia institución Arco Iris.
Alegremente se distribuyeron trabajos a consignación y se introdujo su venta mediante Internet. Reforzando de esta manera la autoestima de los integrantes que asistieron al taller, ya que se consideraban, más “productivos”.



Dentro de mi trabajo estaba el construir estrategias de trabajo que hicieran más fácil y seguro la labor de los usuarios hasta poder llegar a ser completamente independientes en su producción. Trabajé con ellos en un motor de banco que desgasta, pero no alcanzaba ser peligroso para ellos. Otros trabajaron en el pulido de las piezas hasta que estas mejoraran en sus terminaciones.
En la primera parte del trabajo, los usuarios recibieron siempre remuneración por sus trabajos, incentivando así su compromiso con el, y demostrando astucia y rapidez en las distintas situaciones que se iban dando a medida que la producción se promovía.





Mientras trabajé con el taller me especialice en programas gráficos como Macro media
3D estudio fotografía video y multimedia.
Con este tipo de herramientas, construí un catalogo de piezas que le diera salida al trabajo del taller, haciendolos visible a los distintos medios de comunicación.
En el mes de julio, los usuarios y yo, fuimos invitados a exponer nuestros trabajos al Centro Cultural Anahuac, en la cumbre del Cerro San Cristóbal, lugar que celebró el trabajo realizado en una muestra abierta.
Las esculturas y piezas llevaron el nombre de las personas que trabajaron en ello, dando orgullo a todos los involucrados

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